Vagué incansablemente por muchos cuerpos intentaba encontrar algo en ellos, algo perdido que necesitaba desesperadamente aprehender. Lamí, absorbí, repasé, humedecí, impregné, gemí, choqué, convulsioné y nunca estuve satisfecha. No era algo de esos cuerpos que yo exigía, sino del mío, de mi propio cuerpo agrietado. En el suyo, otro cuerpo, en el último (el primero) encontré esas partes que recordaba, quizá por instinto, haber tenido. Ahora cada vez que tus manos me recorren, se aferran a mí trágicamente y tu masculinidad rígida me penetra, en ese húmedo encuentro, en esa unión alucinógena puedo sentirme completa.
Sámara
pensé
voy a empezar a poner escritos de autores de por acá árido (como he hecho a veces)acompañados de una pequeña biografía para encender un poco esto que siento está un poco muerto..promesa para la próxima
les dejo la fotito del santuario memorabílico (en un rincón de la mesa) que no se sabe si va a tener reedición...quisiera q si.


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